martes, 21 de agosto de 2012

¿Cómo manejar la diabetes de un pre-adolescente?


Por: Lic. Claudia Alvarez Fernández

Todavía no es un adolescente, ni ya tampoco es un niño, los pre-adolescentes necesitan ser tratados con una sensibilidad especial. Un día pueden checarse, inyectarse y comer equilibradamente, y al día siguiente, hay que corretearlos; se quejan porque se tienen que checar, de que las inyecciones les duelen, y de que no quieren desayunar. Como papá tienes y quieres supervisar cada paso del control de la diabetes de tu hijo, mientras él te dice: “voy a comer lo que yo quiera”, “esto no es justo”, “¿por qué yo?” y hasta un “te odio”.

Como padre, esto no es novedad, sabes que tu hijo o hija está en una edad muy difícil, donde las actividades de niños ya son muy infantiles para ellos, pero las responsabilidades de un adolescente son todavía muchas.

Aquí nos encontramos con las preocupaciones de los padres y las inseguridades de un niño. Aquí hasta los padres más calmados quieren unirse a su hijo y gritar junto con el: “Odio esto”. La clave a todo, es saber llevar un buen control de la diabetes de forma natural, donde no todo sea depender de los papás, ni tener una independencia total. Es importante que el niño día con día vaya teniendo más responsabilidad y conciencia de lo que es su diabetes, el cómo cuidarse y las consecuencias que le pueden traer un mal manejo.

Los padres de niños con diabetes pasan por tiempos más difíciles tanto en la pre-adolescencia y en la adolescencia, que los padres de niños sin diabetes. Esto se debe también a que sus hijos además están pasando por cosas y momentos más difíciles que los demás niños.

Los pre-adolescentes con diabetes tienen que pasar por todos los cambios fisiológicos, psicológicos y sociales de igual forma que los otros niños, quienes amigos pasan por cambios hormonales, alteraciones en la imagen de su cuerpo, etc. Los cambios por los que pasa un niño o niña con diabetes son especiales, por ejemplo: todos los cambios hormonales afectan el control de azúcar en la sangre, por lo que hay que cambiar las dosis de insulina y su plan de alimentación, como se controlaba hace un año, puede ya no servir para tener un buen control.

Por lo tanto, justo cuando tienen necesidades psicológicas de una mayor independencia, él o ella necesitan mayor atención en su ajuste del esquema de insulina y de su alimentación.

Si ésta edad ya es complicada, hay que considerar inclusive que normalmente con una enfermedad crónica tienen sentimientos de desesperación y enojo. Los adolescentes quieren tener total libertad y se encuentran con una disciplina de un régimen diario. La búsqueda de identidad y de una imagen propia se vuelve más complicada ya que muchos de los pre-adolescentes con diabetes llegan a sentirse diferentes a sus amigos.

Un punto importante al estar entrando a la pubertad, es que los niños ya son conscientes de las complicaciones de la diabetes. Aunque esto no lo demuestren con frecuencia y digan que no quieren hablar del tema, pueden estar igual de preocupados que los padres de su diabetes y de su futuro.

Como cualquier otro niño, un pre-adolescente con diabetes quiere ser aceptado por sus amigos, y ser como todos ellos. Pero la diabetes los hace tener que checar su azúcar en sangre, cuidar lo que comen, inyectarse insulina, hacer ejercicio, y cuidarse de no tener bajas de azúcar. Todo esto les puede hacer sentir que son “diferentes”.

Al tener una baja de azúcar, corren el riesgo de experimentar alguna de las reacciones como, irritabilidad, confusión, sudoración, y mareos, lo cual muchas veces, - tal vez la mayoría -, les provoca sentirse humillados enfrente de sus amigos, y por eso pueden llegar a no querer participar en ciertas actividades deportivas o especiales de la escuela, al no sentirse como iguales.

Lo anterior puede explicar claramente por qué muchos niños tienen descontrol de su diabetes en la adolescencia. Llegan a hacer casi cualquier cosa para no sentirse avergonzados por una baja de azúcar, un chequeo o hasta una inyección, no importándoles descuidar los posibles altos niveles de glucosa.

Así como es muy difícil para el niño, también es muy complicado para los padres. Estos quieren ayudar y animar a su hijo o hija a ser independiente, pero lo que muchas veces hacen justamente es lo contrario. Como padres, quieren pedirle a los papas de sus amigos que le chequen su glucosa cuando están es sus casas, le quieren medir su glucosa a medianoche para que no tenga una baja de azúcar, etc.

Lo que deben de recordar todos los padres es que los adolescentes son muy vivos, llenos de energía y de nuevas ideas, así como con un sentido de responsabilidad. Puede ser una gran satisfacción como padre verlos crecer y madurar, y ustedes los pueden ayudar.

Lo primero que hay que hacer, es tomar en cuenta que la diabetes puede ocasionar mucha rebeldía así como muchos conflictos. Hay que empezar por tratar de distinguir entre la diabetes y los puntos que no están relacionados con ella.

Un ejemplo para responderle al niño cuando pide permiso para salir, podría ser: “Puedes llegar a tal hora porque todavía estas muy chico, o porque es muy peligrosa la ciudad, etc.”, en lugar de decirle: “Puedes llegar a tal hora porque si llegas más tarde puedes tener una baja de azúcar”. Ambas respuestas son ciertas, pero la primera, puede ser más fácil de aceptar, además, lo más probable es que a sus amigos les digan lo mismo en sus casas.

Muchas veces los padres se preocupan más de lo normal, también esto lo debes tomar en cuenta y tratar de relajarte un poco. Recuerda que en la etapa de la adolescencia los niveles de glucosa brincan mucho y hay un gran descontrol debido a todo el cambio hormonal, no deben de enojarse ni perder la calma, debes saber que a tus hijos también les preocupa mucho no tener sus niveles de glucosa dentro de lo normal, y muchas veces hasta llegan a sentirse culpables con sus padres debido a esto. Lo que puedes hacer es sentarte a platicar con tus hijos del por qué están sus niveles de azúcar tan altos; y tratar de llegar a un arreglo o hacer alguna estrategia para prevenir una siguiente vez.

Es importante que el niño este contento con su endocrinólogo y nutriólogo, ya que esto es parte fundamental de querer tener un buen control, incluso les recomiendo que sus hijos conozcan a más niños con diabetes para que no se sientan los únicos en este mundo con este padecimiento, un buen lugar para conocer y tratar niños con diabetes son las Asociaciones Mexicanas de Diabetes de los diferentes estados de la República, pues en muchas de ellas se organizan campamentos de verano para niños con diabetes.

También es muy bueno que como padre conozcas padres de hijos con diabetes, para platicar sus experiencias, darse consejos y sentirse identificados; en las asociaciones hay grupos de padres con diabetes a quienes les puede pedir ayuda.

Y recuerda que lo más importante es que tu hijo o hija se sienta apoyado por ti, pero no agobiado ni presionado, hazle ver que te interesa que esté en buen control por su bien, y que si no se cuida el único afectado es él mismo, no sus papás, ni sus hermanos, ni sus amigos, sólo él.

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